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3. Servicios ecosistémicos, seguimiento medioambiental, gestión de riesgos y resiliencia climática
3.4.3 Demostrar conocimiento de las políticas, las certificaciones y las mejores prácticas que promueven la acuicultura climáticamente inteligente (normas de la FAO, la GAA y el ASC)
La acuicultura climáticamente inteligente cuenta con el respaldo de una serie de políticas internacionales, sistemas de certificación y mejores prácticas que tienen como objetivo hacer que el cultivo de peces y mariscos sea más sostenible, resiliente y responsable con el medioambiente.
Organizaciones clave como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Alianza Mundial para la Acuicultura (GAA) y el Aquaculture Stewardship Council (ASC) desempeñan un papel importante a la hora de orientar estos esfuerzos.
La FAO proporciona orientación global a través de marcos y recomendaciones que promueven el desarrollo sostenible de la acuicultura. Fomenta prácticas que reducen los impactos medioambientales, mejoran la eficiencia de los recursos y ayudan a las explotaciones a adaptarse al cambio climático; por ejemplo, una mejor selección de los emplazamientos, una gestión basada en los ecosistemas y un uso responsable del agua y los piensos. Las políticas de la FAO también hacen hincapié en la resiliencia, al ayudar a los acuicultores a prepararse para riesgos como las condiciones meteorológicas extremas y los cambios en las condiciones del agua.
Los sistemas de certificación, como los desarrollados por la Global Aquaculture Alliance (a través de sus Mejores Prácticas Acuícolas) y el Aquaculture Stewardship Council (ASC), establecen normas claras que las explotaciones deben cumplir para ser reconocidas como sostenibles. Estas certificaciones se centran en áreas como la gestión de la calidad del agua, la protección de la biodiversidad, la salud animal y la responsabilidad social. En el contexto del cambio climático, fomentan la reducción de la contaminación, el uso eficiente de la energía y la supervisión cuidadosa de las condiciones medioambientales. Para el cultivo de mariscos, las normas del ASC también promueven el mantenimiento de una buena calidad del agua y la protección de los ecosistemas circundantes.
Las mejores prácticas promovidas en estos marcos incluyen la supervisión periódica de la calidad del agua, densidades de población responsables, el uso de especies o cepas resilientes y la reducción de la producción de residuos. También apoyan innovaciones como la acuicultura multitrófica integrada (por ejemplo, la combinación de mariscos con algas marinas), que puede mejorar el rendimiento medioambiental.
En general, estas políticas y certificaciones ayudan a garantizar que los sistemas de acuicultura estén mejor preparados para el cambio climático, al tiempo que minimizan su impacto en el medio ambiente.