Texto de lectura

2.2 Cuestiones y soluciones relacionadas con los problemas presentes en los países implicados en el proyecto: enfermedades, depredadores, especies exóticas, temperatura del mar, cambio climático, tormentas marinas.

2.2.2 Problemas relacionados con la presencia de biotoxinas marinas en cada país

Las floraciones de algas nocivas (HAB) son un problema generalizado, cíclico y económicamente significativo en todos los países del proyecto OPTIMA. Diversas microalgas, tanto de dinoflagelados como de diatomeas, producen toxinas naturales que los bivalvos en su proceso de filtración acumulan rápidamente en sus tejidos, especialmente en la glándula digestiva (hepatopáncreas). Los principales síndromes son DSP (intoxicación diarreica por moluscos, causada por el ácido okadaico de las microalgas del género Dinophysis), PSP (intoxicación paralítica por moluscos, causada por las saxitoxinas del género Alexandrium y Gynodinium, potencialmente letal para los humanos) y ASP (intoxicación amnésica por moluscos, causada por el ácido domoico de las diatomeas del género Pseudonitzschia). La presencia de biotoxinas no daña ni mata a los moluscos, pero los hace temporalmente no aptos y en algunos casos muy peligrosos para el consumo humano. Los métodos de detección han evolucionado gradualmente desde los tradicionales (y controvertidos) bioensayos con ratón hasta métodos químicos mucho más precisos, rápidos y seguros, como la cromatografía líquida acoplada a la espectrometría de masas (LC-MS/MS).

Las soluciones actuales, que por desgracia no incluyen sistemas de detoxificación, consisten en la interrupción temporal de la recolección y comercialización de los moluscos. Se están desarrollando sistemas de alerta temprana basados en modelos hidrodinámicos, imágenes satelitales y presencia de ADN ambiental detectado por sensores o boyas oceanográficas. Estos sistemas pueden predecir las HABs y permitir a los acuicultores adelantar la recolección antes de que llegue la toxina o, cuando sea posible, trasladar sus instalaciones a otras zonas o a mayor distancia de la costa.

Al analizar el fenómeno en los cinco países socios de OPTIMA, surgen especificidades relacionadas con la dinámica oceanográfica y los enfoques normativos:

En España, el sector del cultivo de mejillón gallego ha convivido históricamente con la amenaza de estas floraciones de microalgas. La espectacular dinámica de afloramiento (surgencia de aguas profundas ricas en nutrientes) que hace que las rías sean tan productivas es la misma que, en determinadas condiciones de viento y temperatura, desencadena floraciones de Dinophysis spp. (DSP) y, con menor frecuencia, de microalgas responsables de la PSP. El sistema de vigilancia gallego (gestionado por INTECMAR) está considerado como uno de los más avanzados y con mayor capacidad de respuesta del mundo, con muestreos casi diarios. Sin embargo, una vez que se activa la prohibición de recolección, esta puede durar meses, lo que provoca pérdidas de decenas de millones de euros.

En Francia, la red nacional de vigilancia del fitoplancton y de las ficotoxinas (REPHY), gestionada por IFREMER, supervisa más de 300 puntos a lo largo de la costa gala. Las floraciones tóxicas afectan tanto a las zonas de producción del Atlántico (DSP y ASP) como a las cuencas mediterráneas, como la de Thau, donde las floraciones de Alexandrium (PSP) han provocado en el pasado cierres prolongados de las zonas de  producción de ostras y mejillones. También en este caso, el impacto económico para los acuicultores es elevado, especialmente si las alertas coinciden con periodos de máxima demanda comercial.

En Italia, el problema afecta especialmente a la franja costera del Adriático Medio y Alto. La presencia de biotoxinas de ácido okadaico a lo largo de la costa adriática es cada vez más frecuente: las altas concentraciones de toxinas en el fitoplancton del que se alimentan los bivalvos pueden provocar cierres temporales de las explotaciones. Cierres por toxinas son cada vez es más frecuente que las lagunas y las zonas mar adentro donde se concentra el cultivo de almejas y mejillones, debido a la superación de los niveles de DSP (a menudo vinculados a las floraciones de Dinophysis favorecidas por la eutrofización y la aportación de nutrientes del río Po) y, en menor medida, de ASP. Las autoridades sanitarias cierran inmediatamente las zonas en cuanto se superan los límites legales en los muestreos oficiales, y, como en el resto de la UE, no las vuelven a abrir hasta que se obtienen 2 resultados consecutivos conformes en un plazo de 48 h.

En Grecia, el golfo de Termaico, que concentra casi toda la producción nacional de mejillones, es una zona especialmente vulnerable. Al ser una cuenca semicerrada, se ve afectada por la reducción del intercambio de agua y la entrada masiva de nutrientes procedentes de la agricultura. Aquí, los episodios de DSP tienden a ser particularmente graves durante la primavera y el otoño, lo que obliga a las autoridades griegas a aplicar cierres prolongados de las zonas de cría. Esto obliga a los acuicultores a buscar zonas en alta mar donde las corrientes dispersen mejor el fitoplancton tóxico.

En Irlanda, las complejas corrientes oceánicas llevan con frecuencia floraciones tóxicas a los bancos de ostras. Irlanda es también el país donde se identificó por primera vez un cuarto síndrome, la intoxicación por azaspiracido (AZP). El enfoque irlandés se caracteriza por la aplicación extremadamente estricta y rápida de protocolos de seguridad alimentaria, bajo los auspicios de la Autoridad de Protección de la Pesca Marítima (SFPA). A diferencia de otros países que esperan los resultados del muestreo ambiental rutinario, Irlanda cuenta con normativas para el caso de contaminación por norovirus, que obligan a prohibir de inmediato la venta de ostras y bivalvos en cuanto se notifica el primer caso de enfermedad humana relacionada con su consumo (un brote de norovirus, una intoxicación alimentaria o incluso la sospecha de biotoxinas). Si las autoridades sanitarias registran incluso un solo caso de infección vinculado a un banco de ostras específico, la zona se cierra inmediatamente como medida de precaución, a la espera de investigaciones virológicas o toxicológicas exhaustivas. Este enfoque de tolerancia cero es esencial para proteger la reputación y la marca prémium de las ostras irlandesas en los mercados internacionales de exportación (principalmente Asia y Francia), pero expone a los ostricultores locales a riesgos comerciales extremadamente altos, lo que podría llevar al cierre completo de sus granjas debido a alertas sanitarias repentinas e impredecibles.