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3.2 Impacto de la acuicultura de moluscos bivalvos: análisis de la huella de carbono y evaluación del ciclo de vida
3.2.2 Conocer mejor la huella de carbono y el ACV
La evaluación de la huella de carbono de la acuicultura de bivalvos marinos requiere, sin duda, una estimación precisa de la liberación de CO2 asociada a los bienes de capital y a las operaciones de acuicultura, pero en este caso es importante tener en cuenta también el balance metabólico de CO2 de las especies cultivadas (Álvarez-Salgado et al., 2022). Las condiciones medioambientales específicas del lugar y los métodos de cultivo también influyen significativamente en las estimaciones.
Numerosos estudios han demostrado que la acuicultura de moluscos bivalvos tiene una huella de carbono significativamente menor que otras producciones animales, como la ganadería bovina o porcina. Esto se debe principalmente al hecho de que los moluscos bivalvos son animales de rápido crecimiento y tienen unas necesidades energéticas bajas, ya que se alimentan principalmente filtrando el agua de mar (Crawford et al., 2003; Dumbauld et al., 2009).
La capacidad de los moluscos bivalvos para secuestrar carbono es también un tema de creciente interés en la investigación científica. A través del proceso de filtración, estos organismos asimilan el carbonato de calcio del agua de mar para formar sus conchas. Este carbonato de calcio, una vez depositado en el fondo marino cuando el organismo muere, puede permanecer secuestrado durante miles de años, lo que contribuye a reducir las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera.
Mecanismos de secuestro de carbono:
● Biomineralización: la formación de conchas es el proceso principal por el que los moluscos bivalvos secuestran carbono.
● Sedimentación: al morir, las conchas se depositan en el fondo marino, lo que contribuye a la formación de bancos calcáreos y sedimentos.
Factores que influyen en el secuestro de carbono:
● Especies: las diferentes especies de moluscos bivalvos tienen diferentes tasas de crecimiento y calcificación, lo que influye en la cantidad de carbono secuestrado.
● Condiciones ambientales: la temperatura, la salinidad, la disponibilidad de alimentos y otros factores ambientales pueden influir en el crecimiento y la calcificación de los moluscos.
● Gestión de la explotación: las prácticas de gestión de la explotación, como la densidad de población y la frecuencia de recolección, pueden influir en la cantidad de carbono secuestrado.
● Sistema de cría: existen diferentes técnicas de cría, cada una con sus propias ventajas y desventajas en términos de sostenibilidad.
● Ubicación: las condiciones ambientales del lugar de la granja (por ejemplo, la calidad del agua, la profundidad o las corrientes) influyen significativamente en el impacto.
● Gestión de residuos: la gestión adecuada de los residuos producidos por el cultivo de animales es esencial para minimizar la contaminación.
La acuicultura de bivalvos tiene una huella de carbono excepcionalmente baja: las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para la producción de mejillones, ostras y mejillones de fondo cultivados en cuerdas son de 107 kg de CO 2 eq./tonelada, 235 kg de CO 2 eq./tonelada y 824 kg de CO 2 eq./tonelada, respectivamente.
El uso de gasóleo para las embarcaciones de trabajo es el mayor emisor de GEI en el caso de los mejillones, ya que representa casi el 90% de las emisiones. Los consumibles en el sector del mejillón representan solo una pequeña fracción de las emisiones totales (menos del 10%).
Del mismo modo, el gasóleo para tractores fue el mayor emisor de GEI en el sector de la ostra, al representar casi el 60% de las emisiones.
Un ejemplo, en general, las emisiones del sector irlandés de la acuicultura de moluscos bivalvos son bajas y contribuyen con menos del 1% de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector pesquero irlandés.
Para reducir aún más la huella de carbono de la acuicultura de moluscos bivalvos, se necesita una gestión sostenible y prácticas de economía circular.
En el ámbito de la acuicultura de moluscos bivalvos, la aplicación de los principios de la economía circular puede generar importantes beneficios medioambientales y económicos.

Fig. 21 - Diferencia en la huella de carbono entre la ganadería y el cultivo de bivalvos. Principales impactos de los bivalvos
● Optimización del consumo de energía: uso de energías renovables, mejora de la eficiencia energética y adopción de sistemas de seguimiento y control.
● Reducción, reutilización y reciclaje: minimizar la producción de residuos, reutilizar los materiales y productos el mayor tiempo posible y reciclar aquellos que ya no se puedan utilizar.
● Optimización de la logística: reducción de las distancias de transporte y uso de envases ecosostenibles.
● Valorización de subproductos: recuperación y valorización de subproductos del procesamiento de bivalvos, como las conchas, para reducir los residuos y generar nuevos productos.
● Acuicultura integrada: la integración de la acuicultura con otras actividades, como el cultivo de otras especies, puede optimizar el uso de los recursos y reducir los impactos medioambientales.
Los productos de la acuicultura tienen una pequeña huella de carbono que contribuirá a los objetivos legales de reducción de carbono. Las empresas de producción de alimentos con bajas emisiones de carbono tienen el potencial de aumentar la disponibilidad y la seguridad alimentaria de productos del mar nutritivos para los consumidores.
La evaluación de la huella de carbono de la acuicultura de bivalvos marinos exige una estimación precisa de la liberación de CO2 asociada a los bienes de capital y a las operaciones de acuicultura, pero también al presupuesto metabólico de CO2 de las especies cultivadas (Álvarez-Salgado, 2022).
Existen discrepancias en los procesos considerados: cómo incluir y estimar el presupuesto de carbono y cómo debe aplicarse la escala, desde el individuo hasta el ecosistema. Las condiciones ambientales específicas del lugar y los métodos de cultivo también afectan significativamente a las estimaciones.
Álvarez-Salgado et al., 2022, descubrieron en su estudio del presupuesto metabólico de CO2 para la acuicultura de mejillones en las ensenadas costeras del afloramiento del noroeste ibérico que había una gran variabilidad en función del momento de siembra de los mejillones y del tamaño en la cosecha, debido a los diferentes patrones de crecimiento estacional de la carne y la concha. La inclusión del CO2 potencialmente inmovilizado en las heces de los mejillones enterradas en los sedimentos daría lugar a una reducción de las estimaciones de la huella de carbono metabólica de hasta un 6% en comparación con las estimaciones individuales.