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3.3 Evaluación del impacto del cambio climático en la producción de bivalvos

3.3.1 Comprender los efectos del cambio climático en los sistemas de acuicultura (temperatura, cambios en la salinidad, agotamiento del oxígeno, fenómenos meteorológicos extremos)

El cambio climático está teniendo efectos significativos y de gran alcance en los sistemas de acuicultura, al influir en las condiciones medioambientales que son fundamentales para la supervivencia y el crecimiento de peces, mariscos y algas cultivadas. 

Uno de los efectos más importantes es el aumento de la temperatura del agua. A medida que aumentan las temperaturas, también se acelera el metabolismo de las especies acuáticas, lo que inicialmente puede mejorar las tasas de crecimiento.

Sin embargo, una vez que las temperaturas superan los niveles óptimos, los organismos experimentan estrés térmico, lo que provoca una reducción del crecimiento, un debilitamiento del sistema inmunitario y, en casos graves, la mortalidad. Las aguas más cálidas también favorecen la propagación de enfermedades y parásitos, lo que hace que las poblaciones de la acuicultura sean más vulnerables a los brotes.

Los cambios en la salinidad son otra gran preocupación, especialmente en los sistemas costeros y estuarinos.

El cambio climático altera los patrones de precipitación y aumenta la frecuencia de las sequías y las inundaciones, lo que puede modificar significativamente los niveles de salinidad.

Estas fluctuaciones generan estrés en los organismos acuáticos, ya que deben emplear más energía para mantener el equilibrio interno, un proceso conocido como osmorregulación.

Los cambios repentinos o extremos en la salinidad pueden reducir las tasas de crecimiento o incluso causar muertes masivas, especialmente en especies que no son muy tolerantes a tales variaciones.

El agotamiento del oxígeno, o hipoxia, también es cada vez más frecuente en los entornos de acuicultura debido al aumento de las temperaturas y a la contaminación por nutrientes.

El agua más cálida contiene menos oxígeno disuelto, mientras que el aumento de la escorrentía de nutrientes puede provocar floraciones de algas que reducen aún más los niveles de oxígeno cuando se descomponen, un proceso relacionado con la eutrofización.

Las condiciones de bajo nivel de oxígeno suponen un estrés considerable para los organismos acuáticos, ya que limitan su alimentación y su crecimiento y aumentan su susceptibilidad a las enfermedades.

En casos extremos, la hipoxia puede provocar la muerte de peces a gran escala, lo que causa graves pérdidas económicas.

 

Fig. 22 - Algunas soluciones para combatir el cambio climático

 

Además, el aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, impulsado por el cambio climático, supone una amenaza directa para las infraestructuras y las operaciones de la acuicultura. Las tormentas y las inundaciones pueden dañar las jaulas, los estanques y otras instalaciones, lo que provoca la pérdida de existencias y reparaciones costosas. Las aguas de las inundaciones también pueden introducir contaminantes, sedimentos y patógenos en los sistemas de acuicultura, lo que degrada aún más la calidad del agua. Estos eventos pueden alterar la alimentación de los bivalvos, su recolección y la gestión general de la explotación, lo que hace que la acuicultura sea más impredecible y arriesgada.

En general, los efectos combinados del aumento de las temperaturas, los cambios en la salinidad, el agotamiento del oxígeno y las tormentas reducen la productividad, aumentan los costes operativos y generan una mayor incertidumbre para las industrias de la acuicultura. Como resultado, la adaptación a estas condiciones cambiantes se ha vuelto esencial para mantener unas prácticas acuícolas sostenibles.