Texto de lectura

3.4 Comprender las diversas estrategias a nivel de explotación para adaptarse al cambio climático y mitigarlo, incluida la selección de especies y las innovaciones tecnológicas

3.4.2 Reconoce el papel de las innovaciones tecnológicas (sensores de control de la calidad del agua) en la adaptación y la mitigación

Las innovaciones tecnológicas, como los sensores de control de la calidad del agua, se están convirtiendo en un elemento fundamental para que las explotaciones acuícolas se adapten al cambio climático y mitiguen sus efectos. 

En la acuicultura de moluscos (como ostras, mejillones y almejas), estas herramientas son particularmente valiosas porque los bivalvos son extremadamente sensibles a los cambios sutiles en su entorno y no se pueden mover ni controlar fácilmente una vez desplegados en sistemas de aguas abiertas.

En el centro de estas innovaciones se encuentran las redes de sensores en tiempo real que miden continuamente parámetros ambientales clave como la temperatura, el oxígeno disuelto, la salinidad, el pH y los niveles de clorofila. 

Estos sensores pueden colocarse directamente en palangres, balsas o sistemas de cultivo en el fondo marino utilizados en el cultivo de marisco. Al proporcionar datos continuos, permiten a los acuicultores detectar signos tempranos de estrés ambiental, como episodios de calentamiento, caídas de oxígeno o cambios perjudiciales en la salinidad, antes de que alcancen niveles críticos. 

Esto favorece la adaptación al permitir respuestas rápidas, cómo ajustar la densidad de población, retrasar o adelantar la recolección o aplicar estrategias de desplazamiento del producto (por ejemplo, trasladar los moluscos a lugares o profundidades más adecuados).

En la acuicultura de bivalvos, los sensores son especialmente importantes para controlar los riesgos relacionados con la eutrofización y las floraciones de algas nocivas (HAB). Por ejemplo, los sensores de clorofila y turbidez pueden indicar aumentos de fitoplancton, mientras que los sensores de oxígeno pueden detectar condiciones hipóxicas causadas por la descomposición de las algas. Los sistemas de alerta temprana basados en estas mediciones ayudan a los acuicultores a evitar la recolección durante los eventos de floración tóxica, lo que protege tanto a las poblaciones como la salud de los consumidores y reduce las pérdidas económicas.

Otra función importante de la tecnología de sensores es mejorar la toma de decisiones y la eficiencia de la gestión de las explotaciones. Los datos recopilados por los sensores pueden integrarse en plataformas digitales o modelos que pronostican los cambios medioambientales, lo que permite a los acuicultores planificar con antelación las olas de calor, las tormentas o los cambios estacionales. 

En los criaderos de marisco, la monitorización precisa de la temperatura, el pH y la salinidad es esencial para el desarrollo de las larvas; los sensores garantizan unas condiciones estables, lo que mejora las tasas de supervivencia y permite la producción de juveniles (crías) más resistentes.

Desde el punto de vista de la mitigación, estas tecnologías también ayudan a reducir la huella medioambiental de la acuicultura. Al optimizar las densidades de población y el momento de la cosecha en función de las condiciones en tiempo real, los acuicultores pueden evitar la sobreexplotación de los recursos locales y reducir la acumulación de residuos. La monitorización de los niveles de oxígeno y nutrientes ayuda a evitar la acumulación excesiva de materia orgánica, que puede empeorar la calidad del agua local y contribuir a una mayor degradación del medio ambiente. 

En los sistemas integrados (por ejemplo, mariscos combinados con algas marinas), los sensores pueden rastrear la eficacia con la que se eliminan los nutrientes, lo que favorece prácticas más sostenibles.

 

Algunos ejemplos en la acuicultura de moluscos mariscos son:

Sistemas de boyas inteligentes equipados con sensores multiparamétricos que transmiten datos en tiempo real a los teléfonos u ordenadores de los acuicultores, comúnmente utilizados en las granjas de ostras.

Conjuntos de sensores fijos en long-line de mejillones que monitorizan la temperatura y el oxígeno en función de la profundidad, lo que ayuda a los acuicultores a decidir los momentos óptimos de recolección o a detectar la estratificación.

Sistemas de monitorización de los criaderos que controlan estrictamente el pH y la temperatura para contrarrestar los efectos de la acidificación del océano en las larvas de ostras.

Redes de alerta temprana para floraciones de algas nocivas, en las que los datos de los sensores regionales se comparten entre múltiples explotaciones.

 

En general, los sensores de control de la calidad del agua constituyen una poderosa herramienta tanto para adaptarse a las condiciones ambientales cambiantes como para mitigar los impactos negativos. 

En la acuicultura de mariscos, donde los acuicultores dependen en gran medida de las condiciones naturales del agua, estas tecnologías mejoran la resiliencia, reducen el riesgo y respaldan prácticas de gestión más sostenibles y fundamentadas.