3. Servicios ecosistémicos, seguimiento medioambiental, gestión de riesgos y resiliencia climática
3.1.3 Comprender las directrices estratégicas de la UE para la acuicultura (2021-2030)
Las Directrices Estratégicas de la UE para la Acuicultura (2021-2030), elaboradas por la Comisión Europea, proporcionan un marco coordinado para apoyar el desarrollo de un sector acuícola sostenible, competitivo y resiliente en todos los Estados miembros de la UE. Están diseñadas para orientar las políticas nacionales y, al mismo tiempo, contribuir a prioridades más amplias de la UE, como el Pacto Verde Europeo, con un fuerte enfoque en la producción de alimentos respetuosa con el medioambiente, el crecimiento económico y la creación de empleo en las regiones costeras y rurales.
La visión general de las directrices es establecer un sector de la acuicultura que equilibre los objetivos medioambientales, económicos y sociales. Esto implica desarrollar sistemas de producción que minimicen el impacto medioambiental y, al mismo tiempo, sigan siendo económicamente viables y competitivos a escala mundial. Al mismo tiempo, el sector debe ser transparente y gozar de la aceptación social de los consumidores y las comunidades, con un fuerte énfasis en la innovación, la investigación y el conocimiento para respaldar la sostenibilidad a largo plazo.
Las directrices se basan en cuatro prioridades fundamentales que determinan la futura orientación de la acuicultura de la UE.
La primera prioridad se centra en mejorar la competitividad y la resiliencia mediante el aumento de la eficiencia, la simplificación de los procedimientos administrativos y la garantía de un mejor acceso a emplazamientos adecuados y a los recursos hídricos.
La segunda prioridad apoya la transición ecológica, con el objetivo de reducir los impactos medioambientales, promover prácticas con bajas emisiones de carbono y eficientes en el uso de los recursos, y reforzar la capacidad del sector para adaptarse al cambio climático.
La tercera aborda la aceptación social y la confianza de los consumidores fomentando la transparencia, mejorando la información y el etiquetado de los productos y manteniendo altos estándares en ámbitos como la seguridad alimentaria y el bienestar animal.
Y la cuarta destaca la importancia del conocimiento, la innovación y la digitalización, promoviendo la inversión en investigación, nuevas tecnologías, sistemas de datos y capacitación de la mano de obra para impulsar el crecimiento futuro.
Para respaldar estas prioridades, las directrices identifican una serie de ámbitos de acción clave que se anima a los Estados miembros a abordar. Estas incluyen mejorar el acceso al espacio a través de la planificación espacial marina, simplificar los procedimientos reglamentarios y de concesión de licencias, y mejorar el rendimiento medioambiental en todas las operaciones de acuicultura. Otras acciones se centran en reforzar la salud y el bienestar de los animales, apoyar el desarrollo del mercado y las cadenas de valor, aumentar la concienciación pública y la comunicación, y promover la innovación mediante una mejor recopilación de datos, la investigación y el desarrollo tecnológico. Las directrices no son jurídicamente vinculantes, pero actúan como un marco estratégico para coordinar la acción en toda la UE.
Se espera que los Estados miembros plasmen estos objetivos en políticas nacionales mediante el desarrollo o la actualización de sus Planes Nacionales de Acuicultura.
La aplicación se apoya a través de los mecanismos de financiación de la UE, en particular el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura, que proporciona ayuda financiera para el desarrollo sostenible, la innovación y el crecimiento del sector.
En general, las Directrices Estratégicas de la UE para la Acuicultura (2021-2030) proporcionan una hoja de ruta integral para desarrollar un sector acuícola moderno que equilibre el crecimiento con la sostenibilidad. Al centrarse en la competitividad, la responsabilidad medioambiental, la aceptación social y la innovación, las directrices pretenden garantizar la viabilidad a largo plazo y la contribución positiva de la acuicultura dentro de la Unión Europea.