3. Servicios ecosistémicos, seguimiento medioambiental, gestión de riesgos y resiliencia climática

3.2.1 Comprender cuáles son los posibles impactos del cultivo de moluscos bivalvos y cómo se pueden mitigar estos posibles impactos

El análisis del ciclo de vida (ACV) es una herramienta fundamental para evaluar la huella ecológica de cualquier actividad. Este análisis también puede aplicarse a la acuicultura de moluscos bivalvos para identificar estrategias que sea más sostenible.

El ACV permite evaluar el impacto medioambiental de un producto o proceso a lo largo de su ciclo de vida, desde la producción de materias primas hasta la eliminación de residuos. Existen diferentes enfoques para realizar el ACV, y dos métodos ampliamente utilizados son los modelos «de la cuna a la tumba» y «de la cuna a la puerta».

● «De la cuna a la tumba» es un enfoque integral de ACV que tiene en cuenta todo el ciclo de vida, desde la extracción de las materias primas hasta la fase final de su vida útil, incluido el transporte y la eliminación de residuos. Este método es particularmente valioso cuando se evalúan los impactos medioambientales asociados con el ciclo completo de la acuicultura de moluscos bivalvos, desde la producción de juveniles, el cultivo y la recolección hasta la distribución y el consumo.

● Por otro lado, el enfoque «de la cuna a la puerta» se centra solo en las etapas previas a que el producto salga de la granja, como la producción de juveniles, el cultivo y la recolección. Este método ayuda a centrarse en las actividades operativas directas y es útil para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad del propio proceso de cría.

En ambos casos, el ACV ayuda a:

● Cuantificar la huella de carbono midiendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

● Evaluar el uso de los recursos, analizando el consumo de agua, energía y materias primas.

● Identificar los impactos medioambientales, como la eutrofización, la acidificación de los océanos y la contaminación.

● Comparar las prácticas de cría para identificar los métodos más sostenibles.

El ciclo de vida de la acuicultura de moluscos bivalvos incluye varias fases, cada una de las cuales contribuye de forma específica a la huella de carbono:

Producción de juveniles: en algunos tipos de cría, hay una fase en la que se producen juveniles en criaderos. Esta fase requiere energía para hacer funcionar las instalaciones del criadero. En muchos casos, se evita el uso de criaderos utilizando juveniles extraídos directamente de las zonas de cría en el mar (zonas de vivero).

Fase de cría: las emisiones relacionadas con el cultivo se deben principalmente al consumo de energía para la recolección y el procesamiento de los moluscos bivalvos: la recolección de los moluscos requiere el consumo de combustible para las embarcaciones, mientras que el procesamiento requiere energía para la limpieza, el envasado y la refrigeración.

Distribución y consumo: el transporte de los productos acabados a los mercados de consumo y la eliminación de los envases contribuyen a la huella de carbono global.