3. Servicios ecosistémicos, seguimiento medioambiental, gestión de riesgos y resiliencia climática

3.4.1 Comprender cómo combatir los daños causados por el cambio climático a la acuicultura de bivalvos (traslado de productos, selección de genotipos o especies más resistentes a la temperatura, policultivo para evitar la pérdida de productos)

Los acuicultores están adoptando cada vez más una serie de estrategias a nivel de explotación para adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos. Uno de los enfoques más importantes es la selección de especies y genotipos.

Los acuicultores pueden elegir especies o cepas que sean más tolerantes a temperaturas más altas, a la fluctuación de la salinidad y a las condiciones de bajo nivel de oxígeno. En la acuicultura de bivalvos esto incluye seleccionar o criar genotipos que muestren una mayor resistencia al estrés térmico, a las enfermedades y a la acidificación.

Por ejemplo, las cepas de ostras criadas selectivamente pueden soportar mejor las aguas más cálidas y las condiciones ambientales cambiantes, lo que ayuda a mantener la productividad incluso cuando el clima cambia.

Otra estrategia clave es la reubicación de la zona y la selección del emplazamiento. A medida que cambian las condiciones ambientales, los acuicultores pueden trasladar la producción a zonas con temperaturas más adecuadas, mejor calidad del agua o niveles de salinidad más estables. Esto podría implicar trasladar las granjas a aguas más profundas, a diferentes zonas costeras o a regiones menos expuestas a fenómenos meteorológicos extremos.

En el cultivo de bivalvos, la reubicación de las líneas o los lechos de cultivo puede ayudar a evitar zonas propensas a floraciones de algas nocivas, hipoxia o calentamiento excesivo.

Para abordar específicamente los riesgos relacionados con el clima en la acuicultura de bivalvos, los acuicultores también están adoptando estrategias de traslado de productos. Esto implica trasladar las poblaciones entre distintos lugares o profundidades para evitar condiciones desfavorables, como trasladar los moluscos a aguas más frías durante las olas de calor o lejos de zonas con mala calidad del agua. Esta flexibilidad ayuda a reducir la mortalidad durante los eventos extremos.

Otra estrategia que puede ser eficaz es el policultivo, en el que se crían varias especies juntas. En los sistemas de bivalvos, la combinación de especies (por ejemplo, mejillones con ostras o algas marinas) puede reducir el riesgo general.

Si una especie se ve afectada negativamente por un factor de estrés relacionado con el clima, otras pueden seguir prosperando, lo que garantiza que los acuicultores no pierdan toda su producción.

El policultivo también puede mejorar la calidad del agua, ya que algunas especies (como las algas marinas) absorben el exceso de nutrientes, lo que ayuda a contrarrestar procesos como la eutrofización.

 

Fig. 23 - Adaptación y mitigación del cambio climático en la acuicultura de bivalvos

 

En general, estas estrategias a nivel de explotación —que van desde el cultivo selectivo y la reubicación hasta la innovación tecnológica y los sistemas de cría diversificados— son esenciales para desarrollar la resiliencia en la acuicultura. Al adoptar una combinación de estos enfoques, especialmente en sectores vulnerables como el cultivo de bivalvos, los productores pueden hacer frente mejor a los cambios medioambientales manteniendo al mismo tiempo unas operaciones sostenibles y productivas.