4. Comercialización de moluscos bivalvos: acceso al mercado, certificaciones, cadena de suministro y trazabilidad, innovaciones de productos y procesos
4.1.3 Comprender el papel de las estrategias de marketing (marca, trazabilidad, etiquetado ecológico) en la promoción de los productos de bivalvos
En un mercado mundial de productos del mar cada vez más competitivo y fragmentado, la comercialización de moluscos bivalvos de cría requiere un enfoque estratégico sofisticado. Aunque los contextos de producción varían considerablemente de un país a otro, las estrategias de comercialización adoptadas en los principales países europeos convergen hacia tres macro objetivos fundamentales:
la promoción y la mejora del producto,
la diferenciación de la competencia
la construcción de una sólida relación de confianza con el consumidor final.
La narrativa del territorio y las cualidades de los moluscos bivalvos, así como la creación de marcas sólidas, representan el primer pilar para transformar la reputación del producto de cría de un producto de baja calidad a un producto con un alto valor añadido. Francia está a la vanguardia en este ámbito, especialmente en el sector de la ostricultura. Mediante el hábil uso de la narrativa regional, las marcas enfatizan las características específicas de las cuencas de maduración, creando productos reconocibles a nivel mundial. En general, todos los países están avanzando hacia productos que tengan una marca precisa, una trazabilidad segura y probada, y pruebas de calidad y bajo impacto medioambiental.
En el contexto italiano, por otro lado, la fragmentación de la producción está empujando al sector hacia la agregación, con un enfoque creciente y fructífero en marcas colectivas e indicaciones geográficas reconocidas a nivel europeo, como las DOP e IGP, pero también hacia la creación de muchas marcas regionales relacionadas con la producción a pequeña escala, que, para vender mejor el producto, lo nombran caracterizándolo a nivel regional. Así surgieron la Cozza Romagnola (consorcio de productores de Emilia-Romaña), la Ostrica di Cervia, la Ostrica la Perla di Goro y la Cozza Selvaggia di Ravenna, recolectadas en los sustratos duros de las plataformas de gas del Adriático. Estos reconocimientos demuestran cómo el vínculo con la tradición local puede elevar la percepción de la calidad del producto, protegiéndolo de las imitaciones y asegurando un posicionamiento superior en el mercado nacional. España destaca por su enfoque altamente integrado que combina la marca corporativa y el orgullo regional, con ejemplos de excelencia como el Mejillón de Galicia DOP, y también aprovecha hábilmente el sector de las conservas para promover los mejillones como especialidad gourmet, ampliando las oportunidades de consumo. Como país con una demanda interna limitada, Irlanda ha orientado su comercialización casi exclusivamente a la exportación, basándose en la promoción de la pureza medioambiental de las costas atlánticas y en la calidad superior. A través de programas nacionales de sostenibilidad, los bivalvos irlandeses se posicionan con éxito en los mercados internacionales como productos de alta gama y no contaminados. Aunque Grecia se ha centrado históricamente más en grandes volúmenes de exportación, está atravesando una fase de transición en la que las estrategias tienen como objetivo modernizar la imagen del producto, vinculándolo a los beneficios para la salud de la dieta mediterránea y haciendo cada vez más hincapié en las prácticas de cultivo sostenibles.
Además de la identidad territorial, la trazabilidad ya no es un elemento opcional, sino indispensable para el acceso al mercado. Debido a la naturaleza de alimentación por filtración de los bivalvos, los consumidores son extremadamente sensibles a las cuestiones de la salubridad del agua y la seguridad alimentaria.
La adopción de tecnologías digitales avanzadas, como los códigos interactivos o los sistemas basados en la cadena de bloques, permite ahora proporcionar información detallada en tiempo real, lo que permite al consumidor conocer la bahía exacta de origen, los parámetros de calidad del agua y el historial del productor. Países como Francia e Irlanda lideran la innovación en este campo, utilizando la trazabilidad como una verdadera palanca de marketing para tranquilizar y retener a los clientes, y donde incluso un solo caso de enfermedad debido al consumo de moluscos provoca el cierre inmediato de cadenas de producción enteras de esa bahía, laguna o ensenada en concreto.
Estrechamente vinculado a esto está el etiquetado ecológico, que está adquiriendo una importancia crucial como factor decisivo de elección, especialmente en los mercados maduros del norte de Europa y entre los grupos demográficos más jóvenes. Aunque la acuicultura de bivalvos tiene un impacto intrínsecamente bajo en el medioambiente, ya que no requiere piensos y captura carbono, esta ventaja competitiva debe certificarse y comunicarse de manera eficaz. La adopción de certificaciones rigurosas de terceros influye positivamente en las decisiones de compra, pero es esencial que sean creíbles y fácilmente descifrables por el público para evitar el riesgo de «greenwashing».
Para que todas estas estrategias sean realmente eficaces, no pueden funcionar de forma aislada, sino que deben fusionarse en un ecosistema de comunicación integrado y adaptado culturalmente a cada mercado objetivo. El uso selectivo de las redes sociales es esencial para modernizar la imagen del producto y mostrar el trabajo de los acuicultores, humanizando la marca.
Al mismo tiempo, las campañas educativas ayudan a derribar las barreras de compra para el consumo doméstico al enseñar a los consumidores a manipular y preparar el producto. Por último, las colaboraciones con el sector de la restauración y el respaldo de los chefs se confirman como herramientas muy poderosas: la restauración actúa como escaparate de excelencia capaz de educar el paladar del público y de dar un aura inmediata de prestigio a los moluscos bivalvos de cría, reforzando la competitividad del sector y dotándolo de las herramientas necesarias para afrontar con éxito los retos de un mercado global cada vez más exigente.