2.2 Cuestiones y soluciones relacionadas con los problemas presentes en los países implicados en el proyecto: enfermedades, depredadores, especies exóticas, temperatura del mar, cambio climático, tormentas marinas.

2.2.1 Problemas relacionados con los patógenos en cada país: métodos de detección, soluciones y mortalidad asociada

Las enfermedades víricas, bacterianas y parasitarias se encuentran entre las principales causas de mortalidad y pérdidas económicas para el sector del cultivo de bivalvos.

Entre los países analizados por el proyecto, en Francia e Irlanda, el sector de la ostra ha sufrido importantes problemas debido al virus de la ostra (OsHV-1 µVar), que provoca tasas de mortalidad de hasta el 80-100 % en los juveniles de Magallana gigas durante los meses de verano, cuando la temperatura del agua supera los 16 °C. Más recientemente, las ostras adultas se han visto afectadas por Vibrio aestuarianus, una bacteria gram negativa responsable de la alta mortalidad de las ostras del Pacífico y a menudo asociada a episodios de mortalidad en verano. En cuanto a la ostra plana (Ostrea edulis), los parásitos Bonamia ostreae y Marteilia refringens han eliminado casi por completo la producción histórica irlandesa.

Los problemas sanitarios también son cruciales en los demás países socios del proyecto y varían en función de las principales especies cultivadas. En España, las infecciones por Bonamia y Marteilia han limitado gravemente la histórica producción de ostras planas en Galicia. El mejillón (Mytilus galloprovincialis), aunque se considera una especie más robusta y resistente, a menudo sufre ataques de parásitos como el copépodo Mytilicola intestinalis y debe hacer frente a brotes bacterianos del género Vibrio, que pueden causar una alta mortalidad en la fase larvaria o en especímenes debilitados, esto no en Galicia sino en el Mediterráneo español. Las almejas también sufren el azote de diversos patógenos que se describen a continuación.

En Italia, la alerta sanitaria afecta directamente no solo a los mejillones (propensos a la Marteilia y a las bacterias oportunistas), sino sobre todo a el cultivo de almejas, en particular de la almeja japonesa Ruditapes philippinarum, una excelencia nacional. Las almejas están amenazadas por patógenos como el protozoo Perkinsus olseni, responsable de la perkinsosis, que provoca una grave inflamación de los tejidos, y la bacteria Vibrio tapetis, responsable de la enfermedad del anillo marrón, que ataca la concha y frena su crecimiento.

En Grecia, donde el cultivo de moluscos bivalvos se centra casi exclusivamente en los mejillones, los problemas sanitarios se han vuelto inseparables de las preocupaciones climáticas. Las olas de calor estivales, cada vez más prolongadas y frecuentes, provocan un grave estrés fisiológico y térmico en los moluscos; esta condición, además de provocar la rotura del biso y la caída de los mejillones al fondo, causa inmunosupresión y allana el camino a infecciones sistémicas mortales por bacterias patógenas oportunistas (especialmente Vibrio spp.), lo que desencadena devastadores episodios de mortalidad masiva para los productores locales.

Los métodos de detección de patógenos se basan principalmente en técnicas de biología molecular (PCR en tiempo real) y pruebas histológicas realizadas por laboratorios nacionales de referencia. Las soluciones actuales no proporcionan curas (imposibles en mar abierto), sino que se centran en la mitigación: selección genética de cepas resistentes en el criadero, modificaciones de las prácticas de cría (bajar las cestas a una profundidad suficiente para evitar las fluctuaciones de temperatura) y rigurosas medidas de bioseguridad para evitar el movimiento de los animales infectados.