5.2 Comunicar a los consumidores los beneficios nutricionales de los moluscos bivalvos
5.2.2 Saber traducir la información nutricional científica a un lenguaje claro y accesible para el público en general (familias, adultos jóvenes, ciudadanos, consumidores preocupados por la salud)
La información científica precisa es la base esencial de la comunicación nutricional, pero la precisión por sí sola es insuficiente. Para los profesionales de la acuicultura de moluscos bivalvos que se dirigen a familias, adultos jóvenes, consumidores preocupados por la salud o ciudadanos sin conocimientos de ciencia de los alimentos, la traducción del contenido técnico a un lenguaje accesible es tan importante como el contenido en sí. Varios principios basados en la evidencia guían esta traducción (Kaimakoudi, 2024):
➔ Empiece por los beneficios, no por los mecanismos: en lugar de «los bivalvos contienen EPA y DHA», diga «comer mejillones dos veces por semana favorece la salud del corazón y la función cerebral».
El público quiere saber qué hace el producto por él, no cómo funciona bioquímicamente. El mecanismo puede venir después como una capa secundaria para quienes quieran profundizar.
➔ Anclaje a puntos de referencia: comparar el contenido de nutrientes de los bivalvos con alimentos conocidos (ternera, pollo, salmón, huevos) hace que los datos sean significativos. «Una ración de 100 g de ostras contiene más zinc que un filete de solomillo y más omega-3 que la mayoría de los pescados del supermercado» es más comunicativo que una simple tabla de nutrientes.
➔ Evita el sensacionalismo y las afirmaciones exageradas: frases como «super-alimento» o «nutriente milagroso» generan escepticismo, especialmente entre los consumidores formados.
La literatura de investigación respalda afirmaciones precisas y fundamentadas: los bivalvos son «una rica fuente natural de EPA y DHA» o «una de las fuentes de proteínas bajas en calorías más densas en nutrientes disponibles»; estas afirmaciones son precisas y diferenciadoras sin exagerar.
➔ Utilizar formatos visuales para transmitir los datos: las infografías, los gráficos comparativos y los iconos de los envases comunican la información nutricional de forma más rápida y memorable que el texto.
La investigación en ciencias de la comunicación confirma que los formatos de vídeo infográfico generan una mayor participación y transporte del público que los formatos puramente narrativos para temas de salud y medioambiente (Yang et al., 2022).
➔ Segmentación del público: las familias con niños pequeños responden a los mensajes sobre el hierro y el desarrollo cerebral; los adultos mayores responden a la salud cardiovascular y a los beneficios antiinflamatorios; los deportistas responden a la biodisponibilidad de las proteínas y a la recuperación. La misma verdad nutricional se comunica de manera diferente a los distintos segmentos.
Un ejercicio práctico para los profesionales de la acuicultura es tomar una declaración nutricional revisada por pares y elaborar tres versiones: una para un póster científico, otra para un folleto de la carta de un restaurante y otra para un pie de foto en las redes sociales.
Este ejercicio hace visible la brecha entre el lenguaje científico y el lenguaje orientado al consumidor y desarrolla la habilidad de traducción de forma sistemática.
Cabe señalar que la confianza de los consumidores en las declaraciones nutricionales de los productores es, por lo general, menor que la confianza en las declaraciones de autoridades sanitarias independientes o de terceros certificados. Siempre que sea posible, citar el respaldo de las autoridades sanitarias (EFSA, directrices dietéticas nacionales) o remitir a los consumidores a fuentes independientes refuerza la credibilidad.